INDISPENSABLES LAS ALIANZAS PAN-PRD

Es evidente el pánico que le tienen a las alianzas los caciques tricolores a nivel nacional, como bien lo han expresado los dueños del membrete tricolor; Don Beltrone (Manlio Fabio), Doña Beatriz Paredes y el nuevo actor de televisa Don Enrique Peña Nieto, todos coinciden en que una alianza PAN-PRD sería nefasta, negativa, criminal, etc; para los priístas. También ocurre lo mismo a nivel estatal, donde los virreyes o señores feudales tricolores como el nuestro, están tratando por todos los medios de evitarla, pues están seguros que si se cristalizan a nivel de los Estados como Oaxaca, Puebla, Durango, Veracruz e Hidalgo por señalar sólo los más importantes (habrá 12 elecciones estatales en 2010), existen muchas posibilidades de derrotar a los caciques que los gobiernan, tales como el asesino Ulises Ruiz o al gober precioso Mario Marín, ambos ejemplos de gobernantes trogloditas y cavernarios.

Los tricolores autoritarios y antidemocráticos como han sido desde hace más de 80 años, siguen gobernando con los mismos métodos y se han convertido ahora en monarquías hereditarias a nivel nacional y estatal; siguen teniendo las mismas figuras desde hace más de 50 años, ahora en las personas de sus hijos y hasta de sus nietos, tales como los Salinas, los Madrazo, los Echeverría, etc, en lo federal; a nivel estado tenemos como herederos a los González (Ney), los Fernández (tercera generación), los Vallarta, los Sánchez Vázquez, etc, todos producto de una dinastía de políticos que se han enquistado en el poder, sin cambiar en nada la primitiva forma priísta de hacer política, es decir, siguen siendo parte del viejo régimen aunque sean jóvenes, viven en la antidemocracia y el nepotismo.

Por lo tanto es, natural que se opongan a la única posibilidad de alternancia y quizá de transición democrática que en este momento tienen México y Nayarit; no es casualidad que en nuestra sufrida y atrasada entidad todas las plumas y medios de comunicación pagados por el gobierno del estado con cargo a nuestros impuestos consideren a la posible y necesaria alianza PAN-PRD como perversa e indebida.

Desde luego que la Alianza por sí no va a resolver los ancestrales problemas de educación, salud, seguridad y desarrollo que afectan a México, sin embargo es una realidad que en más 70 años de gobiernos tricolores, no lograron hacer de México (ni de Nayarit) un país próspero y desarrollado, pues como se puede ver los tricolores, expertos en mañas, lo endeudaron y lo hicieron poco competitivo por la corrupción y la impunidad que a la fecha siguen campeando en todos los aspectos de la vida pública nacional, hay que decir sin embargo, que con los azules tampoco ha habido avances en materia de empleo y combate a la pobreza y desigualdad social; pero sin duda han sido los gobiernos tricolores los más grandes endeudadores y depredadores de los recursos públicos nacionales y estatales.

Una Alianza entre ideologías diferentes (izquierda y derecha) es desde luego difícil, sin embargo, si se hace con la honestidad y precisión suficientes, puede abrir la puerta de una auténtica democratización con pluralidad y respeto para todos los mexicanos, con la posibilidad de que esa alianza política, se convierta en una Alianza de gobierno con una visión de desarrollo de largo plazo, mucho más allá de las elecciones. Esto es sin duda labor de romanos, pero los tiempos actuales demandan inteligencia y honestidad de los actores políticos, hoy por hoy tan desacreditados.

Una Alianza bien estructurada permitiría la aparición en la escena política de ciudadanos sin partido, capaces y con deseo de servir al país y al estado, que contribuirán a dignificar los puestos políticos y la función pública en general, si esto no resulta así, nos precipitaremos sin duda a una nueva y más feroz dictadura tricolor o de plano al caos y anarquía, puesto que la sociedad civil necesita nuevos actores políticos que garanticen al ciudadano común y corriente que el gobierno está en manos honestas y eficientes, lo cual no se percibe en la actualidad.

La caída del poder imperial presidencial en el 2000, perjudicó a las cúpulas nacionales tricolores, sin embargo los sátrapas que gobiernan las entidades se fortalecieron, particularmente los priístas, ya que los virreyes o gobernadores adquirieron poderes absolutos de tal suerte que si antes todos se subordinaban al presidente de la república, ahora, son amos y señores que no le rinden cuentas a nadie, ni siquiera al pueblo que muchas veces les teme, o en otras quiere sus favores para hacer negocios fáciles o conseguir empleo; tales son los casos de Nayarit, de Puebla de Oaxaca, entre otros que tienen gobernantes con poderes absolutos y sin contrapeso.

Pensamos que las Alianzas como fuerzas plurales y abiertas a la sociedad, plantean sin duda la única posibilidad que existe actualmente de evitar la regresión de la vida política nacional y estatal a un grupo de estados feudales, en manos de un solo individuo que gobierne a su entera voluntad, sin freno ni control, como ocurre en nuestro querido Nayarit, en donde sólo existe un solo poder y una sola voz de mando que es la del gobernador, quien tiene autoridad absoluta sobre todas las instancias oficiales del estado; los tres poderes, organismos autónomos y hasta los medios de comunicación vía la cooptación que se paga con nuestros impuestos.

Es evidente pues que la Alianza PAN-PRD no le guste a los caciques tricolores nacionales y estatales ni a sus satélites los partidos rémora porque están en grave peligro de perder sus privilegios, primero en Nayarit (en el 2011) y después en México en el 2012.

Por todo lo anterior, ya tenemos en México y sobre todo en Nayarit a los plumas pagadas por el gobierno tratando de evitar esta posible Alianza PAN-PRD, incluso utilizando a los incondicionales del gobierno que existen dentro de estos dos partidos para evitarla con argumentos tan poco convincentes como la diferencia de ideologías, como si los políticos los tomaran en cuenta; la política es actualmente pragmatismo y mercado para todos los partidos, su único fin es llegar al poder, una alianza no garantiza de suyo un buen gobierno, pero al menos puede asegurar pluralidad en el gobierno y la participación de los ciudadanos sin partido dentro de un equilibrio del poder y con un programa de gobierno incluyente. No existiría como a la fecha un poder absoluto en manos de una sola persona. Recordemos aquella máxima que dice “El poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente”.

¿Usted qué opina amable lector?

¿Le gustaría una alianza del agua con el aceite o prefiere un cacicazgo transexenal?

Sus críticas y comentarios al correo: dsimancas@hotmail.com

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